© Enrique Alcalá Ortiz
Ya vimos que los rincoros eran el lugar donde los jóvenes se encontraban para iniciar sus relaciones amorosas. No debemos olvidar que la mayoría de las coplas -al contrario del flamenco- están puestas en boca de mujer. Necesariamente, pues, éstas deben reflejar esos retazos y perfiles psicológicos que muestran un poco de alma femenina. Este es el caso que nos ocupa con el tema de las contrarias. Cuando dos chicas ponen la vista en uno, tenemos a las contrarias, Es el triángulo clásico pero a lo bueno, con dos ellas y un él. Y dicho en forma de trinomio tenemos: ella-contraria-él. La reacción tiene un doble camino. Por un lado, ante la contraria competidora; por otro, ante el joven cortejador.
Ante la contraria hay desdén, murmuración de la gente, confianza en que volverá después de cierto tiempo, guasa porque quiere lo que ella antes ha despreciado. La reacción ante el joven amado generalmente es la reacción que tuvo la zorra -en la fábula- ante las uvas: no las quiso, después de intentar alcanzarlas, sin conseguirlo.
Contrarias
1
A mi contraria, la nueva,
la quisiera conocer,
para llegar y decirle:
"Contraria, Dios guarde a usted".
2
Anda, vete con la otra,
la otra es mejor que yo,
la otra tiene dinero
y eso no lo tego yo.
3
Anda, vete con la otra,
supuesto que tienes dos;
que la otra gasta abrigo
y yo gasto toquillón.
4
Anda y vete con la otra
supuesto que tienes dos;
si la otra no te quiere,
tampoco lo quiero yo.
5
Anda y vete con la otra
y dale gusto a tu gente;
que a esta persona mía
no le faltan pretendientes.
6
Anoche me salió un novio
con la pata tirití;
no sé si quererlo ahora
o dejarlo para ti.
7
Ay de mi José,
de mi José que no viene,
¿quién será la picarona
que a mi Jósé lo entretiene?
8
Callecita sin salía
donde vive mi contraria,
donde va mi novio y viene
y yo conforme en que vaya.
9
Contraria mía del alma,
¿para qué me lo entretienes?
si a ése le hago un guiño
y al que hace dos se viene.
(Estribillo)
Ha de tener mala sangre
con muchísima razón,
corazón que no se alegra
ha de tener maldición.
Toma contraria mi novio
que te lo doy por un mes,
pero que tengas en cuenta
que te lo quito otra vez.
(Al estribillo).
10
Contraria mía no llores
y salte de los rincones,
que yo no te quito el novio
que yo tengo otros mejores.
Mejores mozos que tú,
pajarillos de más cuenta,
me los vengo yo dejando
a la luna de Valencia.
A la luna de Valencia
nunca me he quedao yo,
que he tenío la advertencia
de siempre querer a dos.
La niña que quiere a dos,
no es tonta que es advertía;
si una vela se le apaga,
la otra queda encendía.
11
Contraria toma a mi novio
que te lo doy por un mes,
tú le das conversación
y yo me caso con él.
12
Cuando veo a mi contraria,
la del moño daleao,
le digo a mi pretendiente:
¡Qué buena rucha has comprao!
13
Cuando veo a mi contraria,
la miro y me echo a reír,
de ver que esa niña quiere
al hombre que aborrecí.
14
Cuando veo a mi contraria
tan guapa y tan elegante,
los demonios y el infierno
se me ponen por delante.
15
Desde aquí diviso yo
la casa de mi contraria,
donde mi amor entra y sale
y yo gustosa en que vaya.
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